Luxor es nuestra casa. El templo de Karnak y el templo de Luxor se alzan en la orilla oriental; el Valle de los Reyes, el templo de Hatshepsut, los colosos de Memnón y Medinet Habu están al otro lado del Nilo, en la orilla occidental. La mayoría de los viajeros combina los templos con un vuelo en globo aerostático al amanecer y una velada en el río.
Cuándo y cómo disfrutar de tus excursiones en Luxor
Luxor se disfruta todo el año, pero los meses más agradables van de octubre a abril, cuando el calor es más suave y las visitas al aire libre resultan cómodas a cualquier hora. En verano conviene empezar muy temprano y dejar el mediodía para descansar en el hotel o junto a la piscina, y volver a salir cuando cae la tarde.
Para ver lo esencial sin prisas, reserva al menos dos o tres días. Dedica una mañana a la orilla oriental, con el templo de Karnak y el templo de Luxor, y otra a la orilla occidental, donde te esperan el Valle de los Reyes, el templo de Hatshepsut, los colosos de Memnón y Medinet Habu. Así te queda tiempo para pasear por la ribera y para alguna velada tranquila en el río.
No te pierdas un vuelo en globo aerostático al amanecer sobre la orilla occidental: ver los templos y los campos verdes desde el aire es uno de los grandes recuerdos de Egipto. Toda esta zona formaba parte de la antigua Tebas, la capital religiosa de los faraones, hoy inscrita como patrimonio mundial de la UNESCO. Con un guía egiptólogo a tu lado, cada relieve y cada tumba cobran sentido, y entiendes por qué Luxor se considera el mayor museo al aire libre del mundo.


















